Vidas distraidas en una videocracia

Se acaba de publicar (marzo de 2011) un breve cuadernillo (35 páginas) en el que se recogen varios textos cortos de Federico Mayor Zaragoza, Director General de la UNESCO entre 1987 – 1999. El título lo dice todo, para quien quiera entender, “Delito de silencio”. ¿Hasta cuando el silencio, la resignación, el miedo y la miseria? Miseria, diría yo, sobre todo mental en una situación actual  con un gran “vacío espiritual, intelectual, anímico, que rinde y paraliza a mucha gente” (pag. 18). Una situación de docilidad y carente de mucha toma de conciencia personal y social, pero sobretodo personal, aun cuando nuestras modernas videocracias plutocráticas, mediáticas y democráticas nos garanticen la “libertad de conciencia”. Como he escrito en otra parte de qué sirve la libertad de conciencia sin conciencia.

El actual capitalismo neoliberal, desregulado, nos roba lo político, nuestra capacidad de decisión bajo la mentira de que el capitalismo y la democracia van juntos. Se nos olvida que las plutocracias económicas funcionan igual en el mundo capitalista que en el mundo “comunista”, ejemplo, China. El capitalismo funciona con democracia o con dictadura. El FMI y el Banco Mundial no “entienden” de política. Ni por supuesto tienen interés en el fenómeno humano, en su multidimensionalidad. No piensan el sufrimiento del ser humano: 70.000 personas mueren al día de hambre y pobreza extrema “al mismo tiempo que invertimos en armas inútiles más de 3.300 millones de euros” (pag. 20).

Poderes mediáticos interesados nos hacen ver otras cosas “más interesantes”. ¿Hasta cuándo “vidas distraídas”? ¿”Vidas desperdiciadas”? (Bauman).

Un deber urgente para todos, leer la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pensarla, interiorizarla, enseñarla en los centros docentes. Pero sobre todo interiorizarla en la conciencia, vivir – actuar con esa Declaración como si de un imperativo se tratase, o lo es, un imperativo.

El texto de Mayor Zaragoza que comento, al igual que el reciente texto de S. Hessel, “Indignaos!” pueden tener hasta una lectura “panfletaria” (lectura panfletaria que harán los defensores de este capitalismo neoliberal salvaje, interesado e impuesto en el que nos encontramos), creo que no son panfletos. Son necesarios recordatorios y apuestas hacia el futuro. Efectivamente el silencio hoy es un delito. Es indignante el atropello al que está sometida la humanidad en una era planetaria sin visión planetaria más allá de la llamada “globalización” que se resuelve en el desmantelamiento global de lo humano de la humanidad, reducida a masa económica a usar y tirar. Se trata de textos, sobre todo el de Mayor Zaragoza, que, por supuesto sabiendo que hay diferencias contextuales, etc., a uno le recuerdan el “Discurso sobre la servidumbre voluntaria” de Étienne de La Boétie. ¿Qué pasaría si dejásemos de servir al Uno? ¿Qué pasaría si dejásemos de considerarnos súbditos y pensásemos como ciudadanos y como seres humanos con sentido de la unidad y la diversidad?

“El porvenir está por hacer. El futuro debe inventarse venciendo la inercia de quienes se obstinan en querer resolver los problemas de mañana con las recetas de ayer. Muchas cosas deben conservarse. Pero otras deben cambiarse. Y hay que atreverse” (p. 24-25).

Educadores, ciudadanos, políticos, todos con sentido de lo que significa en su origen la palabra “política”. Espacio de la palabra y la dialógica. El ciberespacio está a disposición de todos, la  posibilidad de la red a la hora de decidir las gentes estrategias de acción se ha manifestado benigna en muchos momentos en los últimos tiempos.

La gente tenemos un inmenso poder, si somos conscientes de ello. Constantemente se están violando los más elementales derechos humanos en el mundo, también en este mundo nuestro provinciano de las democracias liberales.

Mayor Zaragoza lo dice claramente: las comunidades científicas, académicas, artísticas. ¿Qué hacen? Observar, ser distraídos expectadores (pag. 12). Los políticos ¿Qué hacen? Asegurar la llamada “gobernabilidad”, seguir permitiendo que las grandes plutocracias tecno-económicas y financieras continúen con su festín a costa nuestra, de todos. Desde hace tiempo nos vendieron la idea de que no hay alternativa. ¿No la hay?

¿El mundo tiene arreglo? Claro que tiene arreglo. Mayor Zaragoza señala seis puntos para un posible arreglo (pags. 26-27), les invito a leerlos.

Añado que la gente que trabajamos en epistemologías alternativas, como lo es la epistemología compleja; los que estamos preocupados por una educación que enseñe a pensar y ver de un modo multidimensional vamos proponiendo estrategias de pensamiento para comprender y vivir en esta era planetaria, universal y concreta.

Y por supuesto no olvidemos nunca que cuando la gente, por medio de movimientos sociales con proyectos y sentidos claros, se ha movilizado ha conseguido derechos, libertades que no nos podemos permitir perder. Sería renunciar a nuestra humanidad y a nuestra dignidad. Poder convivir en paz con calidad de vida en un planeta que es de todos. Es decir de cada uno de nosotros, aunque nos cueste creerlo.

14 de Abril de 2011

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Complejidad, Educación. Guarda el enlace permanente.